La piel, los cosméticos y sus mentiras

En esta ocasión os presento un extracto de las declaraciones de la dermatóloga Yael Adler, sacadas de su libro Cuestión de piel .

Afirma que la piel transmite hacia el interior y el exterior, formando una red que conecta con nuestros órganos, el sistema nervioso y la psique. Es decir, es un órgano de comunicación con el entorno y con nuestras emociones.

La industria cosmética nos engaña fomentando mitos y mentiras. Nos dice que cuantos más productos usemos mejor estará la piel. En realidad, es lo contrario: cuando nos excedemos en cuidados, cremas, limpiezas y productos, le estamos quitando la capa protectora y su natural barrera de protección.

Ningún producto fabricado iguala en calidad a lo que nuestra piel genera naturalmente.

La gente tiene miedo a envejecer. Así que la industria cosmética explota nuestro afán de mantenernos jóvenes, para así esconder ese miedo a un final inamovible. Nadie es joven para siempre, hay que aceptarlo.

Cada vez hay más casos de dismorfofobia o miedo a sentirse y ser feo. Estamos demasiado obsesionados con nuestra imagen. Las redes sociales ayudan a fomentar una realidad distorsionada y a mentir sobre nuestro verdadero aspecto físico.

Ninguna crema para la celulitis funciona. Es una gran mentira. Las mujeres tienen celulitis debido a los estrógenos y la forma de las fibras de la piel. Los hombres tienen una forma diferente, por eso aunque tengan grasa no sale hacia afuera. Si no tienes celulitis ni estrías no eres mujer. Esos cuerpos perfectos sólo existen con la ayuda del Photoshop.

Todos deberíamos lavarnos sólo con agua. Suena raro y puede parecer incluso sucio, pero los jabones suelen tener un pH muy agresivo para la piel. Exceptuando las zonas íntimas, axilas y pies, nuestro cuerpo sólo necesita agua para estar limpio, sano y sin bacterias. Lo contrario resulta contraproducente.

Fuente:  http://www.elmundo.es/papel/lideres/2017/08/28/59a3fd80e2704ef1158b4676.html?cid=ADSEM2710101

 AVISO LEGAL y DESCARGO DE RESPONSABILIDAD. El contenido de este artículo y de todos los publicados en esta web reflejan únicamente la opinión de la autora, siendo su finalidad informar y educar en estilos de vida saludables. No están destinados a proporcionar consejo médico ni a sustituir ningún tratamiento médico. La autora no asume la responsabilidad de posibles consecuencias para la salud de cualquier persona o personas que lean o sigan la información publicada en esta web. Todos los lectores, especialmente aquellos que toman medicamentos, deben consultar a su médico.

El exceso de higiene daña nuestra piel y nuestras defensas

En su libro  Cuestión de piel la dermatóloga alemana Yael Adler  explica cómo un exceso de higiene afecta negativamente a nuestro microbioma.

Nuestro microbioma está compuesto por millones de bacterias, virus y hongos que viven en nuestra piel e intestinos. Nuestro sistema inmunológico y las bacterias nos protegen de gérmenes patógenos. Los jabones, desinfectantes y cosméticos destruyen el pH ácido de la piel, destrozando así la capa protectora ácida, el hogar de nuestras  bacterias beneficiosas, las que nos cuidan.  Al mismo tiempo, bacterias patógenas, virus y hongos tienen camino libre.

Las alergias alimentarias son el resultado de diversos factores, entre ellos una flora intestinal debilitada y un sistema inmune perturbado debido a demasiada higiene. Un parto vaginal proporciona saludables bacterias vaginales para la piel del bebé y el sistema inmunológico, mientras que los niños con cesárea tienen un mayor riesgo de asma, alergias y dermatitis atópica. El niño debería ser untado con secreciones vaginales para mejorar el microbioma de su piel a largo plazo. Demasiada higiene durante el embarazo y la infancia debilita el sistema inmunológico.

En realidad, no necesitamos tanta limpieza. Los jabones deben usarse con moderación y sólo para limpiar las regiones sudorosas con un detergente ácido suave, sin perfumes, colorantes y conservantes.
Usar demasiados productos cosméticos favorece el acné, dermatitis, eczema, irritaciones y alergias de contacto.

La doctora advierte del círculo vicioso facial en el que andamos las mujeres: nos quitamos el maquillaje con productos que nos dan sequedad porque nos quitan nuestros lípidos naturales y luego nos ponemos cremas de mucha menos calidad que la grasa natural que hemos eliminado. Afirma que lavar demasiado, aplicar peelings y soluciones alcohólicas en la piel, la secan y crean agujeros en su barrera protectora.

Resumiendo, para tener una piel sana, recomienda cuidar la dieta, eliminando todo lo industrial y refinado y mantener una flora intestinal fuerte y equilibrada, pues ayuda a absorber los nutrientes de la dieta y protege contra alérgenos y toxinas intestinales. También tiene un efecto favorable sobre el sistema nervioso vegetativo, con el que la piel está estrechamente vinculada. Una flora intestinal enferma y una falta de micronutrientes provocan en la piel eczemas, irritaciones e inflamaciones.

Fuente: Cuestión de piel. Todo lo que no sabíamos sobre nuestro órgano más extenso. Autora: Yael Adler, Editorial Urano

 

 

AVISO LEGAL y DESCARGO DE RESPONSABILIDAD. El contenido de este artículo y de todos los publicados en esta web reflejan únicamente la opinión de la autora, siendo su finalidad informar y educar en estilos de vida saludables. No están destinados a proporcionar consejo médico ni a sustituir ningún tratamiento médico. La autora no asume la responsabilidad de posibles consecuencias para la salud de cualquier persona o personas que lean o sigan la información publicada en esta web. Todos los lectores, especialmente aquellos que toman medicamentos, deben consultar a su médico.

La inmunidad reside en el intestino

Hipócrates dijo que “toda enfermedad comienza en el intestino” y esto no puede ser más cierto en el caso de la permeabilidad intestinal, condición en la que el revestimiento de la pared intestinal está deteriorado. Es como tener fugas en una tubería. Cuando se produce, toxinas, microbios y partículas de alimentos no digeridos se cuelan y pasan al torrente sanguíneo, causando inflamación en todo el cuerpo que conduce a una variedad de enfermedades.

Esta pérdida de la función del revestimiento intestinal está implicado en el inicio de varias condiciones agudas y crónicas, tales como:

  • Alergias
  • Asma
  • Autismo
  • Enfermedades autoinmunes
  • Eczema y psoriasis
  • Enfermedad inflamatoria intestinal
  • Artritis reumatoide
  • Síndrome de respuesta inflamatoria sistémica (SIRS)
  • Diabetes tipo 1

Y ahora qué

En primer lugar, evitar los alimentos y los factores dañinos y reemplazarlos con alimentos y hábitos curativos. En segundo lugar, equilibrar la flora intestinal y tomar suplementos específicos.

Alimentos a eliminar: azúcar, cereales, carne, leche y lácteos (con la excepción del yogur y kefir) y cualquier alimento procesado.

Los suplementos indicados para un intestino permeable son, principalmente: probióticos, enzimas digestivas, aloe vera, regaliz (especialmente útil cuando la persona padece estrés), quercitina (reduce la histamina, neurotransmisor involucrado en la respuesta inmune) y L-glutamina (antiinflamatoria y reparadora de la mucosa intestinal).

En cualquier caso, lo más importante es dotar al intestino de una adecuada flora intestinal. Para ello, además de evitar lo dañino e irritante, es preciso proveer al cuerpo para que se pueda proveer de bacterias beneficiosas. Si bien los suplementos son una buena opción, mejor aún son las verduras crudas, los alimentos fermentados y los germinados.

Es también imprescindible también es una adecuada gestión del estrés, pues debilita el sistema inmunitario.

Más información:
Alicante. El Elixir de Hebe ( 966 084 615)
Madrid. Clínica Retiro Salud ( 687 671 672)

 

AVISO LEGAL y DESCARGO DE RESPONSABILIDAD. El contenido de este artículo y de todos los publicados en esta web reflejan únicamente la opinión de la autora, siendo su finalidad informar y educar en estilos de vida saludables. No están destinados a proporcionar consejo médico ni a sustituir ningún tratamiento médico. La autora no asume la responsabilidad de posibles consecuencias para la salud de cualquier persona o personas que lean o sigan la información publicada en esta web. Todos los lectores, especialmente aquellos que toman medicamentos, deben consultar a su médico.

Algo me pasa por dentro… ¿permeabilidad intestinal?  

El intestino permeable se manifiesta en ocasiones con síntomas propiamente digestivos en los que está también involucrado el sistema inmunológico. Otras veces se manifiesta con sintomatología que en apariencia nada tiene que ver con el intestino.  Dado que el cuerpo es un todo y las partes no pueden ser separadas de la totalidad, el intestino permeable provoca también respuestas inmunes en otros sistemas a primera vista desconectados. Así que es relativamente fácil que la persona que lo padezca deambule de especialista en especialista y de prueba en prueba hasta que alguien le insinúe que quizás esté todo en su cabeza… ¿será psicosomático quizás? Pues no.

Veamos esto un poco más de cerca.

  • Las sensibilidades alimentarias  tienen casi siempre su origen en un intestino permeable (también llamado intestino con fugas). Debido a la avalancha de toxinas que entran en el torrente sanguíneo a través de estas fugas, los sistemas inmunológicos de las personas con permeabilidad intestinal están sobreexcitados, produciendo anticuerpos y haciéndoles más susceptibles a ciertos alimentos (especialmente gluten y lácteos).
  • La experiencia clínica apunta a que la permeabilidad intestinal se da a menudo en personas que sufren de síndrome de colon irritable, colitis ulcerosa y enfermedad de Crohn.
  • Algunos problemas tiroideos se relacionan con un intestino permeable, en concreto la enfermedad de Hashimoto. Es una enfermedad autoinmune (de nuevo el sistema inmunológico se ve afectado) que puede conducir a hipotiroidismo, alteración del metabolismo, fatiga, depresión…
  • Se producen deficiencias nutricionales (vitamina B12, magnesio y enzimas clave que ayudan a digerir los alimentos) derivadas de una malabsorción intestinal . Estas deficiencias dan un cuadro general de cansancio, falta de vitalidad, dificultades digestivas, dolores articulares, debilidad muscular…
  • Enfermedades inflamatorias de la piel, particularmente acné y psoriasis
  • La permeabilidad intestinal induce un círculo vicioso entre el deterioro del sistema inmune y la disbiosis (desequilibrio en la flora intestinal). Este desequilibrio conduce a la producción y absorción de productos xenobióticos neurotóxicos. Es decir, compuestos ajenos al cuerpo (xenobióticos) que son tóxicos para el sistema neurológico (neurotóxicos). De este modo se inician algunos trastornos depresivos, autismo y diversos trastornos neurocognitivos.

La relación entre el intestino y las enfermedades autoinmunes se puede entender mejor a través de una proteína descubierta en el año 2000 llamada zonulina, que modula la permeabilidad de las estrechas uniones de las células intestinales.

Su función principal es regular el flujo de moléculas entre el intestino y el torrente sanguíneo. Cuando hay un exceso de zonulina, aumenta la permeabilidad intestinal y la barrera protectora pierde su capacidad de protección. Su importancia es tal que la zonulina es un biomarcador del cáncer y enfermedades del sistema nervioso. Esto significa que su medición se utiliza como indicador para diferenciar un proceso biológico normal de uno patológico.

¿Cómo se produce un exceso de zonulina?

  • En primer lugar, la disbiosis intesinal altera la zonulina. Es decir, la presencia excesiva de bacterias intestinales patógenas, en detrimento de las buenas
  • En segundo lugar, la ingesta excesiva de gluten. La gliadina (proteína que forma parte del gluten) activa la señalización de zonulina tanto en celíacos como en no celíacos, desencadenando una cascada de reacciones biológicas.

Más información:
Alicante. El Elixir de Hebe ( 966 084 615)
Madrid. Clínica Retiro Salud ( 687 671 672)

 

AVISO LEGAL y DESCARGO DE RESPONSABILIDAD. El contenido de este artículo y de todos los publicados en esta web reflejan únicamente la opinión de la autora, siendo su finalidad informar y educar en estilos de vida saludables. No están destinados a proporcionar consejo médico ni a sustituir ningún tratamiento médico. La autora no asume la responsabilidad de posibles consecuencias para la salud de cualquier persona o personas que lean o sigan la información publicada en esta web. Todos los lectores, especialmente aquellos que toman medicamentos, deben consultar a su médico.