Bajar la tensión arterial rebelde

Básicamente hay que intentar devolver la flexibilidad a las arterias y reducir la inflamación, como vimos en mi post sobre las causas profundas de la hipertensión. Además de las consideraciones dietéticas generalmente conocidas (beber suficiente agua, evitar la carne roja, la grasa animal y la sal común refinada de mesa, etc.) disponemos de  otras herramientas:

  • Acupuntura, potente antiinflamatorio y regulador de la tensión arterial
  • Disminuir o eliminar el consumo de carbohidratos refinados y azúcares (incluyendo la fructosa), para evitar la alteración de las paredes arteriales por un exceso de glucosa en sangre
  • Magnesio (en forma de citrato), porque es un mineral relajante del sistema cardiovascular
  • Evitar la acidificación del cuerpo, con suficiente hidratación y con una dieta alta en alimentos alcalinizantes. En este sentido, 1 ó 2 jugos de vegetales al día son una magnífica opción, además de aportar magnesio y potasio en grandes cantidades
  • Respirar profundamente, para oxigenar y alcalinizar el cuerpo
  • Evitar personas y situaciones problemáticas que nos alteren

Además de lo anterior, es imprescindible identificar qué alimento es dañino para nuestro cuerpo y evitarlo completamente, tal y como vimos en la entrada qué significa ser intolerante a un alimento. Si ingerimos con frecuencia un alimento que nuestro cuerpo percibe como una agresión, nuestros procesos metabólicos se verán profundamente alterados y nada de lo que hagamos resolverá una hipertensión rebelde.

Más información:
Alicante. El Elixir de Hebe ( 966 084 615)
Madrid. Clínica Retiro Salud ( 687 671 672)

 

AVISO LEGAL y DESCARGO DE RESPONSABILIDAD. El contenido de este artículo y de todos los publicados en esta web reflejan únicamente la opinión de la autora, siendo su finalidad informar y educar en estilos de vida saludables. No están destinados a proporcionar consejo médico ni a sustituir ningún tratamiento médico. La autora no asume la responsabilidad de posibles consecuencias para la salud de cualquier persona o personas que lean o sigan la información publicada en esta web. Todos los lectores, especialmente aquellos que toman medicamentos, deben consultar a su médico.

Hongo cándida y peso

Es bien conocido que cuando una persona tiene candida albicans, le resulta extremadamente difícil adelgazar o, cuando lo consigue, vuelve a su peso inicial rápidamente. El Dr. William Crook en su libro The yeast connection establece con claridad la relación metabólica entre exceso de peso y hongos. Solemos hablar del hongo candida albicans porque es el que más problemas crea en nuestro mundo occidental. Este hongo, en condiciones normales, forma parte de nuestra flora intestinal (y de la flora vaginal en el caso de las mujeres). Pero bajo ciertas circunstancias y favorecido por la excesiva ingesta de azúcares, hidratos de carbono refinados  y ciertos medicamentos, crece desmesuradamente invadiendo todo el tracto intestinal y otras partes del cuerpo, dañando a todo el organismo.

También ocurre a veces que, estando en tratamiento anticándida, la persona empieza a engordar. ¿Cómo es posible cuando se sigue una dieta tan estricta? Esto es así porque cuando el hongo muere (y lo hace dentro del cuerpo) se pudre. Y cuando se pudre se vuelve ácido y tóxico, como cualquier materia descompuesta. Esto crea numerosos tóxicos y la sangre y los tejidos se vuelven más ácidos (es decir se crea una toxemia). Ante esto, la solución natural del cuerpo es retener líquidos; de hecho, la inflamación y retención de líquidos es una de las principales defensas de nuestro organismo.  La persona muchas veces interpreta esto como que está engordando. Para evitarlo, podemos ayudar al cuerpo de varias formas:

  • Ayudando a expulsar los hongos que van muriendo, mejorando el tránsito intestinal y utilizando enemas.
  • Neutralizando la acidez con minerales alcalinizantes como el potasio y el magnesio.
  • Tomando zumos verdes.

Reducir el hongo candida alibicans  a un estado no patológico requiere paciencia y constancia. Pero los resultados bien merecen la pena.

Más información:
Alicante. El Elixir de Hebe ( 966 084 615)
Madrid. Clínica Retiro Salud ( 687 671 672)

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Rompiendo mitos: el colesterol alto

Llevan décadas vendiéndonos la idea de que el colesterol alto es un peligro para la salud, pero la verdad es otra. El cardiólogo Stephen Sinatra en su libro The Great Cholesterol Myth establece claramente que los medicamentos para bajar el colesterol en modo alguno evitan las enfermedades cardiovasculares. Algunas de sus conclusiones son:

  • No existe prueba alguna que colesterol alto signifique más ataques cardíacos. De hecho, es justamente lo contrario. Más de la mitad de las personas hospitalizadas con ataques cardíacos tienen niveles de colesterol absolutamente normales, y la mitad de las personas con colesterol muy alto tienen funciones coronarias totalmente normales.
  • La industria farmacéutica ha gastado millones de dólares en publicidad para generar enormes beneficios en fármacos para reducir el colesterol. Es una campaña de desinformación que nos aleja de las causas reales: la inflamación, la oxidación, la glucosa y el estrés.
  • Otro mito que tira por tierra es el del colesterol bueno (HDL) y malo (LDL). De poco sirve conocer el nivel de LDL a no ser que se determinen sus características (tamaño, densidad, volumen…). El LDL tiene diferentes subtipos y no todos ellos son malos. Por desgracia, sólo se mira el número y, si es alto, el médico prescribe un fármaco.

La opinión del Dr. Sinatra coincide con los resultados del estudio Framingham (Framingham Heart Study), puesto en marcha por el Instituto norteamericano de corazón y pulmón y la Universidad de Boston para determinar las causas de las enfermedades cardiovasculares.  El estudio comenzó en 1948 y aún continúa (va por la tercera generación de participantes). De hecho, muchos de nuestros conocimientos actuales (efectos sobre la salud cardiovascular de la dieta, del ejercicio o de la aspirina) están basados en este estudio.

Algunas de sus conclusiones principales hasta la fecha son conocidas por todos:

  • Fumar incrementa el riesgo de enfermedad cardíaca
  • La hipertensión aumenta el riesgo de infarto.
  • Los factores psicosociales afectan al riesgo de enfermedad cardíaca
  • La obesidad es un factor de riesgo en las enfermedades cardiovasculares
El estudio concluyó también que los niveles elevados de colesterol disminuyen el riesgo de enfermedad cardíaca.
Las personas con niveles normales de colesterol sufren más ataques al corazón que aquellas con niveles altos.

Y esto se sabe desde los años 80.

Más de 30 años medicando a la población a edades cada vez más tempranas mientras el índice de mortalidad por enfermedades coronarias no para de crecer. Sin comentarios.

Más información:
Alicante. El Elixir de Hebe ( 966 084 615)
Madrid. Clínica Retiro Salud ( 687 671 672)

 

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