El equilibrio ácido-básico, por qué es importante

Las reacciones químicas de nuestro cuerpo oscilan entre la acidez (inferior a 7) y la alcalinidad (superior a 7). El cuerpo dedica mucho esfuerzo a vigilar que estos niveles se mantengan en un rango saludable lo más próximo posible a un pH ligeramente alcalino: aproximadamente 7,4 la sangre y entre 6,5-7 la orina.

El organismo tratará a toda costa de mantenerse en este rango. Para ello, difundirá hacia los tejidos todo exceso ácido. Allí será recogido por el sistema linfático, encargado de recoger desechos. Los riñones, los pulmones y la piel también se encargan de eliminar ácidos. También usará los minerales disponibles para compensar cualquier desviación.

Qué ocurre cuando hay una desviación en el pH

  • El organismo disminuye su capacidad para absorber nutrientes esenciales y eliminar elementos nocivos.
  • La capacidad de las células para producir energía decrece y pierden también la capacidad de reparar las células dañadas. El terreno celular se deteriora.
  • El exceso de acidez perturba los linfocitos, resultando afectado el sistema inmunológico.
  • Los residuos metabólicos que no pueden ser expulsados se almacenarán en los tejidos. Cuando los residuos sobrepasan la capacidad de limpieza, se producen las enfermedades metabólicas (colesterol, gota, obesidad, etc.).
  • Cuando el cuerpo se ve obligado a utilizar los minerales que tiene a su disposición para equilibrar el pH interno, puede provocar una desmineralización del organismo, con las consecuencias que conlleva.

Por todo lo anterior, un cuerpo acidificado es mucho más propenso a padecer enfermedades.

Cómo se altera el equilibrio ácido-básico

Principalmente por la alimentación. Entre los más acidificantes están la leche de vaca, el azúcar y todo lo procesado. Agravan la situación la vida sedentaria, la falta de oxigenación y las emociones negativas.

Cómo saber qué pH tengo

Midiendo con tiras reactivas el pH de la segunda orina de la mañana.

Cómo restablecer  el equilibrio

Como regla general, es mejor consumir los productos que favorecen la alcalinización, que son los de origen vegetal: frutas, verduras y legumbres. Y evitar los que acidifican, que son los de origen animal, el azúcar y todo lo refinado (pan, harinas, arroz, comidas preparadas…).

El ejercicio físico beneficia porque se estimula la eliminación de residuos tóxicos. Respirar profunda y relajadamente también puede ser de gran ayuda, pues los tejidos se oxigenan mejor.

Más información:
Alicante. El Elixir de Hebe ( 966 084 615)
Madrid. Clínica Retiro Salud ( 687 671 672)

 

AVISO LEGAL y DESCARGO DE RESPONSABILIDAD. El contenido de este artículo y de todos los publicados en esta web reflejan únicamente la opinión de la autora, siendo su finalidad informar y educar en estilos de vida saludables. No están destinados a proporcionar consejo médico ni a sustituir ningún tratamiento médico. La autora no asume la responsabilidad de posibles consecuencias para la salud de cualquier persona o personas que lean o sigan la información publicada en esta web. Todos los lectores, especialmente aquellos que toman medicamentos, deben consultar a su médico.

Hongos en el cuerpo: candidiasis y otras manifestaciones

Sabemos que tenemos hongos cuando recibimos un diagnóstico médico. También creemos que suele ser un problema femenino, por los síntomas evidentes que presenta la candidiasis vaginal. Pero lo cierto es que en muchas ocasiones colonizan diferentes partes del cuerpo, interfiriendo y dificultando todos nuestros procesos vitales sin que lo sepamos, tanto en mujeres como en hombres.

En este post me centraré en el hongo candida.

Candida es el nombre que reciben las levaduras comunes que se encuentran  en el intestino y en ciertas membranas mucosas. Existen muchas especies de candida, pero por su importancia clínica la más conocida es la candida albicans. Su crecimiento desmesurado provoca la micosis o candidiasis en boca, genitales e intestinos.

La pesadilla del crecimiento incontrolado de la candida.

La levadura candida vive entre la flora intestinal. Su función principal es eliminar cualquier resto de comida corrompida que encuentre en nuestro sistema digestivo y evitar así bacterias dañinas para nuestra salud.

Nuestro sistema inmunológico y las llamadas bacterias “buenas” la mantienen bajo control, previniendo su crecimiento excesivo. Pero los problemas empiezan cuando ciertas condiciones están presentes: la candida empieza a crecer sin ningún control, ramificándose y colonizando todo el canal intestinal. Durante este proceso, puede atravesar las paredes del intestino, entrar en la corriente sanguínea e infiltrarse a otros tejidos.

Es decir, ante la incapacidad del sistema inmunológico se transforma en un elemento patógeno, agresivo y expansionista, que puede causar una gran variedad de problemas de salud sin ninguna conexión aparente. Esta condición es conocida con el nombre de candidiasis sistémica.

Sus síntomas son muy diversos y aparentemente sin relación alguna entre ellos. La persona afectada pasa años de su vida con malestares de todo tipo, de especialista en especialista, sin llegar a ninguna resolución. Si este deambular se prolonga demasiado, seguramente acabe oyendo aquello de “está todo en tu cabeza…” o que padece un trastorno psicosomático. ¿Os suena?

¿Por qué nuestro sistema defensivo falla?

Hay cuatro causas fundamentales:

  1. Uso de medicamentos (antibióticos, corticoides, anticonceptivos, terapias hormonales…)
  2. Metales pesados (amalgamas dentales, pescados…)
  3. Hígado hipofuncional
  4. Estrés continuo e insomnio crónico

Todo lo anterior altera el equilibrio de nuestro microbioma (flora intestinal), comprometiendo el sistema inmunológico. Además, acidifica el medio interno que, unido a un alto consumo de azúcar y carbohidratos refinados, crea el escenario ideal para que las levaduras intestinales se transformen en hongos invasivos. Los hongos, a su vez, acidifican más aún el medio, alimentando así un círculo vicioso que mantiene a la persona con la sensación de que “algo no me funciona bien por dentro”.

¿Cuáles son los síntomas?

Digestivos:

  • Cansancio o sueño después de comer, aunque se coma poco
  • Digestión pesada y lenta
  • Un día un alimento sienta bien, y otro día sienta mal
  • Hinchazón abdominal aunque la comida haya sido ligera
  • Gases
  • Diarrea o estreñimiento a pesar de cuidar la dieta. Trastornos intestinales en general.
  • Muchas ganas de comer pan, harinas y dulces. Esta necesidad resulta muy difícil de controlar incluso a personas altamente disciplinadas.

Emocionales:

  • Desánimo, tristeza, cambios de humor sin razón aparente
  • Irritabilidad
  • Pérdida de deseo sexual
  • Sensación de lentitud mental o en la memoria, como si hubiéramos bebido alcohol
  • Subidas y bajadas de energía a lo largo del día. A veces se alivia con café, azúcar, un refresco o un bollo.
  • Sueño inquieto

Otros:

  • Cansancio, malestar general sin causa aparente
  • Infecciones frecuentes
  • Cistitis que vuelven una y otra vez
  • Catarros frecuentes. Parece que no has salido de uno, cuando ya estás en otro
  • Dolores de cabeza. A veces se alivian comiendo, aunque el alivio sea temporal
  • Tendencia a que salgan cardenales por pequeños golpes
  • Dolores difusos en las articulaciones
  • La persona cree ser más friolera que el resto de la gente. A veces es un frío que se siente muy dentro; no entra en calor fácilmente aunque se abrigue mucho
  • Mucosidad en nariz, garganta o pulmones, sin tener catarro
  • Congestión nasal, la nariz se tapona y se destapona sola
  • Picazón nasal o goteo post nasal, por detrás de la nariz
  • Picores en cualquier parte del cuerpo, sin causa aparente
  • Infecciones de hongos en piel o uñas
  • Reacciones alérgicas
  • Alta sensibilidad a los olores (un olor a perfume o tabaco puede revolver el estómago)
  • Dificultad en perder peso aunque se haga dieta

Cómo resolverlo:

Para que la candida regrese al lugar que le corresponde, es preciso hacer un tratamiento integral, basado en cinco pilares fundamentales:

  1. Devolver el equilibrio ácido-básico
  2. Limpieza intestinal profunda
  3. Limpieza hepática y biliar
  4. Tratamiento antifúngico específico mediante hierbas y suplementos vitamínicos
  5. Resolver el desequilibrio hormonal si lo hubiera

Más información:
Alicante. El Elixir de Hebe ( 966 084 615)
Madrid. Clínica Retiro Salud ( 687 671 672)

 

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