Bajar la tensión arterial rebelde

Básicamente hay que intentar devolver la flexibilidad a las arterias y reducir la inflamación, como vimos en mi post sobre las causas profundas de la hipertensión. Además de las consideraciones dietéticas generalmente conocidas (beber suficiente agua, evitar la carne roja, la grasa animal y la sal común refinada de mesa, etc.) disponemos de  otras herramientas:

  • Acupuntura, potente antiinflamatorio y regulador de la tensión arterial
  • Disminuir o eliminar el consumo de carbohidratos refinados y azúcares (incluyendo la fructosa), para evitar la alteración de las paredes arteriales por un exceso de glucosa en sangre
  • Magnesio (en forma de citrato), porque es un mineral relajante del sistema cardiovascular
  • Evitar la acidificación del cuerpo, con suficiente hidratación y con una dieta alta en alimentos alcalinizantes. En este sentido, 1 ó 2 jugos de vegetales al día son una magnífica opción, además de aportar magnesio y potasio en grandes cantidades
  • Respirar profundamente, para oxigenar y alcalinizar el cuerpo
  • Evitar personas y situaciones problemáticas que nos alteren

Además de lo anterior, es imprescindible identificar qué alimento es dañino para nuestro cuerpo y evitarlo completamente, tal y como vimos en la entrada qué significa ser intolerante a un alimento. Si ingerimos con frecuencia un alimento que nuestro cuerpo percibe como una agresión, nuestros procesos metabólicos se verán profundamente alterados y nada de lo que hagamos resolverá una hipertensión rebelde.

Más información:
Alicante. El Elixir de Hebe ( 966 084 615)
Madrid. Clínica Retiro Salud ( 687 671 672)

 

AVISO LEGAL y DESCARGO DE RESPONSABILIDAD. El contenido de este artículo y de todos los publicados en esta web reflejan únicamente la opinión de la autora, siendo su finalidad informar y educar en estilos de vida saludables. No están destinados a proporcionar consejo médico ni a sustituir ningún tratamiento médico. La autora no asume la responsabilidad de posibles consecuencias para la salud de cualquier persona o personas que lean o sigan la información publicada en esta web. Todos los lectores, especialmente aquellos que toman medicamentos, deben consultar a su médico.

Rompiendo mitos: el colesterol alto

Llevan décadas vendiéndonos la idea de que el colesterol alto es un peligro para la salud, pero la verdad es otra. El cardiólogo Stephen Sinatra en su libro The Great Cholesterol Myth establece claramente que los medicamentos para bajar el colesterol en modo alguno evitan las enfermedades cardiovasculares. Algunas de sus conclusiones son:

  • No existe prueba alguna que colesterol alto signifique más ataques cardíacos. De hecho, es justamente lo contrario. Más de la mitad de las personas hospitalizadas con ataques cardíacos tienen niveles de colesterol absolutamente normales, y la mitad de las personas con colesterol muy alto tienen funciones coronarias totalmente normales.
  • La industria farmacéutica ha gastado millones de dólares en publicidad para generar enormes beneficios en fármacos para reducir el colesterol. Es una campaña de desinformación que nos aleja de las causas reales: la inflamación, la oxidación, la glucosa y el estrés.
  • Otro mito que tira por tierra es el del colesterol bueno (HDL) y malo (LDL). De poco sirve conocer el nivel de LDL a no ser que se determinen sus características (tamaño, densidad, volumen…). El LDL tiene diferentes subtipos y no todos ellos son malos. Por desgracia, sólo se mira el número y, si es alto, el médico prescribe un fármaco.

La opinión del Dr. Sinatra coincide con los resultados del estudio Framingham (Framingham Heart Study), puesto en marcha por el Instituto norteamericano de corazón y pulmón y la Universidad de Boston para determinar las causas de las enfermedades cardiovasculares.  El estudio comenzó en 1948 y aún continúa (va por la tercera generación de participantes). De hecho, muchos de nuestros conocimientos actuales (efectos sobre la salud cardiovascular de la dieta, del ejercicio o de la aspirina) están basados en este estudio.

Algunas de sus conclusiones principales hasta la fecha son conocidas por todos:

  • Fumar incrementa el riesgo de enfermedad cardíaca
  • La hipertensión aumenta el riesgo de infarto.
  • Los factores psicosociales afectan al riesgo de enfermedad cardíaca
  • La obesidad es un factor de riesgo en las enfermedades cardiovasculares
El estudio concluyó también que los niveles elevados de colesterol disminuyen el riesgo de enfermedad cardíaca.
Las personas con niveles normales de colesterol sufren más ataques al corazón que aquellas con niveles altos.

Y esto se sabe desde los años 80.

Más de 30 años medicando a la población a edades cada vez más tempranas mientras el índice de mortalidad por enfermedades coronarias no para de crecer. Sin comentarios.

Más información:
Alicante. El Elixir de Hebe ( 966 084 615)
Madrid. Clínica Retiro Salud ( 687 671 672)

 

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Hipertensión, no es lo que parece

Solemos pensar en la hipertensión como algo propio de personas con sobrepeso, que comen mal o beben demasiado. En realidad también se da en personas con un peso normal, que hacen ejercicio y comen “equilibradamente”. Como esto suele ocurrir pasados los 45-50 años, caemos en la trampa de pensar que es algo casi inevitable, el precio de envejecer. De este modo, nos convertimos en hipertensos crónicos altamente controlados  y medicados, cuando en realidad suele tratarse de un síntoma.

¿Qué es la presión arterial?

Gracias al sistema cardiovascular la sangre llega hasta la última célula de nuestro organismo. Como todo en el cuerpo, es un sistema flexible. Cuando el corazón bombea, el sistema se expande para facilitar el paso de la sangre. Si el corazón bombea y el sistema está rígido u obstruido (es decir, las arterias no ceden lo suficiente) la presión arterial aumenta.

¿Por qué no cede? Porque la arteria ha dejado de ser flexible. Esto ocurre porque está inflamada. Entonces llega el calcio y se une a la inflamación. Ya tenemos el vaso inflamado y calcificado, provocando un estrechamiento que hace que el colesterol circulante en sangre se quede pegado, complicando el cuadro.

¿Por qué se inflama y calcifica? Básicamente, por un agente dañino: el exceso de glucosa en sangre.

Sabemos con certeza que el exceso de glucosa en sangre daña poco a poco las paredes arteriales. La inflamación es un mecanismo inmunitario innato para aislar y destruir al agente agresor. La calcificación es otro mecanismo de protección: como los tejidos alterados tienen el pH disminuido (es decir, se acidifican) el cuerpo responde depositando sales de calcio para neutralizar la acidez (es decir, alcalinizando). Si el agente dañino (en este caso la glucosa, que es altamente acidificante) persiste en el tiempo, la inflamación continúa y la calcificación se endurece, estrechando los vasos y dificultando el flujo sanguíneo.

A esto hay que añadir que cuando el mecanismo glucosa-insulina está alterado, el exceso de insulina acaba afectando al riñón, que responde reteniendo más sal. Así, se pone en marcha otro sistema paralelo de elevación de la presión arterial.

Pasan años desde que el equilibrio glucosa-insulina se altera hasta que se detecta un exceso patológico de glucosa en sangre. Cuando finalmente se diagnostica, estamos ya en un cuadro de pre-diabetes o diabetes, mucho más difícil de recuperar y que normalmente requiere tratamiento farmacológico de por vida.

Resumiendo: un exceso continuado de glucosa (es decir, una resistencia a la insulina, que rara vez se diagnostica médicamente) está con mucha frecuencia detrás de la hipertensión rebelde en personas sanas que “se cuidan”. Es por ello que no responde a ningún tratamiento, porque es inútil tratar el síntoma sin abordar la causa que lo provoca.

Así pues, el colesterol  no es la causa del aumento de la presión arterial. Las grasas se añaden al problema que está en las paredes arteriales, que han perdido su flexibilidad y están endurecidas. Esto no será diagnosticado hasta que se produzca un colapso o un daño grave que pueda verse en las pruebas médicas, lo cual reafirma la idea de que la hipertensión y el colesterol son causa de infartos y otras condiciones similares.

Pero nosotros ya sabemos que esto no siempre es así.  El cuerpo, a través de la presión arterial, nos está avisando de desequilibrios metabólicos y no cardiovasculares.

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Madrid. Clínica Retiro Salud ( 687 671 672)

 

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