¿Engorda el estrés?

Generalizando, podemos afirmar que el estrés altera nuestro sistema endocrino y, consecuentemente, puede provocar que la persona engorde. El proceso que se desata en el cuerpo ante un suceso estresante es el siguiente:

Impacto emocional:
Imaginemos que en nuestra vida tenemos alguna circunstancia – mantenida en el tiempo o inesperada- que nos causa una fuerte y negativa emoción, un choque emocional que nos hace daño (consciente o inconsciente).

Impacto hormonal:
El cortisol  es una hormona segregada por las glándulas suprarrenales como respuesta al estrés. Entre otras cosas, obliga al hígado a liberar glucosa en sangre (es decir, azúcar) para manejar una situación que el cuerpo interpreta como peligrosa. Si el aumento de glucosa por la acción del cortisol se produce de vez en cuando, no hay problema. Pero cuando los niveles de glucosa se mantienen generalmente altos, con picos, la grasa empieza a acumularse (principalmente en el abdomen) y el sistema inmunológico se resiente.

Hay otra hormona que también se vierte a la sangre en respuesta al estrés: la adrenalina. No importa si el peligro es real o imaginario; la adrenalina aumenta el ritmo cardíaco, contrae los vasos sanguíneos (subiendo así la presión arterial) y aumenta la capacidad pulmonar para preparar al cuerpo para luchar o huir.

Por si lo anterior no fuera suficiente, la adrenalina sube el nivel de cortisol para que el hígado ponga a disposición de los músculos sus reservas de glucosa, creándose una retroalimentación que sólo se rompe volviendo a un estado de calma y serenidad.

Pero ¿qué pasa cuando el factor estresante continúa, como cuando no soportamos las circunstancias de la vida o quedamos permanentemente enganchados a algo doloroso que nos sucedió? Pues que nuestro sistema hormonal está en desequilibrio constante.

Del mismo modo que cada persona es diferente y nuestra reacción ante circunstancias similares varía, cada cuerpo gestiona el estrés a su manera. Lo que sí podemos afirmar es que siempre se va a producir algún tipo de desequilibrio físico, nos demos cuenta o no. Por eso, es importante aprender a gestionar el conflicto y las emociones de un modo más armonioso. Te invito a recorrer el camino de ser más amable contigo mism@. Como decía Buda: el dolor es inevitable, el sufrimiento es opcional. Tu cuerpo te lo agradecerá.

Más información:
Alicante. El Elixir de Hebe ( 966 084 615)
Madrid. Clínica Retiro Salud ( 687 671 672)

 

AVISO LEGAL y DESCARGO DE RESPONSABILIDAD. El contenido de este artículo y de todos los publicados en esta web reflejan únicamente la opinión de la autora, siendo su finalidad informar y educar en estilos de vida saludables. No están destinados a proporcionar consejo médico ni a sustituir ningún tratamiento médico. La autora no asume la responsabilidad de posibles consecuencias para la salud de cualquier persona o personas que lean o sigan la información publicada en esta web. Todos los lectores, especialmente aquellos que toman medicamentos, deben consultar a su médico.

Trastornos digestivos, cuerpo y emoción

digestivo

Las dolencias de estómago suelen descubrirse pronto por el efecto directo e inmediato que tienen en la vida de quien las padece. No ocurre lo mismo con los trastornos intestinales que muchas veces pueden pasar desapercibidos, escondidos tras otras enfermedades (artrosis, problemas de piel, insomnio, dolores en general….).

El sistema gastrointestinal nos permite nutrirnos. También se ocupa de la eliminación y desintoxicación, y en los intestinos se localiza gran parte de nuestro sistema inmunológico.

Por el digestivo nos alimentamos, del mismo modo que un árbol lo hace a través de sus raíces. Cuando éstas enferman, sus hojas amarillean, sus flores se marchitan y todo tipo de insectos lo atacan. Utilizar insecticidas no sirve de nada. Lo mismo ocurre cuando nuestros intestinos enferman; de poco sirve tratar la erupción cutánea si la causa intestinal que lo origina se mantiene intacta.

Los alimentos son sustancias ajenas al cuerpo y el sistema digestivo tiene la función de asimilarlos y expulsar los deshechos. Para que estos procesos de transformación se lleven llevar a cabo adecuadamente, el conjunto debe trabajar armónicamente. Si los alimentos no se transforman adecuadamente, nuestro organismo se empieza a llenar de toxinas. En otras palabras, los alimentos que no se digieren bien son veneno en nuestro cuerpo.

Lo mismo ocurre con las emociones no digeridas, no se pueden asimilar. El factor emocional y su influencia en los procesos digestivos se evidencia en cómo describimos lo que nos pasa: tal cosa nos revuelve las tripas o nos cierra el estómago, los nervios se nos agarran al estómago, una situación nos resulta amarga como la bilis, hay situaciones y personas que no podemos tragar, nos lleva tiempo digerir algo desagradable que hemos vivido…

Sólo lo correctamente digerido nos puede alimentar. Si a ésto añadimos la íntima relación entre emoción y sistema digestivo, queda claro que sólo lo correctamente gestionado anímicamente nos puede alimentar emocionalmente.

La medicina tradicional china tiene identificada esta relación emoción-digestión-emoción en su teoría de los cinco elementos:

  • El estómago se corresponde con el elemento tierra y se ve muy afectado por la ansiedad, la preocupación y dar vueltas a las cosas.
  • Al hígado le corresponde el elemento madera y las emociones que más le afecta es el enfado y la ira.
  • Al intestino delgado le corresponde el elemento fuego y la emoción asociada es la alegría
  • El intestino grueso se corresponde con el elemento metal y las emociones que le afectan son la tristeza y la melancolía.

Para ilustrar estas relaciones, pongamos un ejemplo: la madera controla la tierra y genera el fuego. Eso significa que cualquier afectación física o emocional del elemento madera hará que el hígado y la vesícula biliar no funcionen correctamente y esto tendrá una influencia directa sobre el estómago y sobre el intestino.

Por eso, los problemas digestivos nunca se resuelven tratando el síntoma, del mismo modo que los trastornos emocionales nunca se resuelven acallando y negando cómo nos sentimos. Sólo una aproximación integral, holística y humanista puede resolverlos.

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Algo me pasa por dentro… ¿permeabilidad intestinal?  

El intestino permeable se manifiesta en ocasiones con síntomas propiamente digestivos en los que está también involucrado el sistema inmunológico. Otras veces se manifiesta con sintomatología que en apariencia nada tiene que ver con el intestino.  Dado que el cuerpo es un todo y las partes no pueden ser separadas de la totalidad, el intestino permeable provoca también respuestas inmunes en otros sistemas a primera vista desconectados. Así que es relativamente fácil que la persona que lo padezca deambule de especialista en especialista y de prueba en prueba hasta que alguien le insinúe que quizás esté todo en su cabeza… ¿será psicosomático quizás? Pues no.

Veamos esto un poco más de cerca.

  • Las sensibilidades alimentarias  tienen casi siempre su origen en un intestino permeable (también llamado intestino con fugas). Debido a la avalancha de toxinas que entran en el torrente sanguíneo a través de estas fugas, los sistemas inmunológicos de las personas con permeabilidad intestinal están sobreexcitados, produciendo anticuerpos y haciéndoles más susceptibles a ciertos alimentos (especialmente gluten y lácteos).
  • La experiencia clínica apunta a que la permeabilidad intestinal se da a menudo en personas que sufren de síndrome de colon irritable, colitis ulcerosa y enfermedad de Crohn.
  • Algunos problemas tiroideos se relacionan con un intestino permeable, en concreto la enfermedad de Hashimoto. Es una enfermedad autoinmune (de nuevo el sistema inmunológico se ve afectado) que puede conducir a hipotiroidismo, alteración del metabolismo, fatiga, depresión…
  • Se producen deficiencias nutricionales (vitamina B12, magnesio y enzimas clave que ayudan a digerir los alimentos) derivadas de una malabsorción intestinal . Estas deficiencias dan un cuadro general de cansancio, falta de vitalidad, dificultades digestivas, dolores articulares, debilidad muscular…
  • Enfermedades inflamatorias de la piel, particularmente acné y psoriasis
  • La permeabilidad intestinal induce un círculo vicioso entre el deterioro del sistema inmune y la disbiosis (desequilibrio en la flora intestinal). Este desequilibrio conduce a la producción y absorción de productos xenobióticos neurotóxicos. Es decir, compuestos ajenos al cuerpo (xenobióticos) que son tóxicos para el sistema neurológico (neurotóxicos). De este modo se inician algunos trastornos depresivos, autismo y diversos trastornos neurocognitivos.

La relación entre el intestino y las enfermedades autoinmunes se puede entender mejor a través de una proteína descubierta en el año 2000 llamada zonulina, que modula la permeabilidad de las estrechas uniones de las células intestinales.

Su función principal es regular el flujo de moléculas entre el intestino y el torrente sanguíneo. Cuando hay un exceso de zonulina, aumenta la permeabilidad intestinal y la barrera protectora pierde su capacidad de protección. Su importancia es tal que la zonulina es un biomarcador del cáncer y enfermedades del sistema nervioso. Esto significa que su medición se utiliza como indicador para diferenciar un proceso biológico normal de uno patológico.

¿Cómo se produce un exceso de zonulina?

  • En primer lugar, la disbiosis intesinal altera la zonulina. Es decir, la presencia excesiva de bacterias intestinales patógenas, en detrimento de las buenas
  • En segundo lugar, la ingesta excesiva de gluten. La gliadina (proteína que forma parte del gluten) activa la señalización de zonulina tanto en celíacos como en no celíacos, desencadenando una cascada de reacciones biológicas.

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Las emociones se transforman en materia

El cuerpo físico es una red de inteligencia formada por la sabiduría acumulada, no sólo del cerebro, sino de unos 50 trillones de células que lo componen. Responde inmediatamente a nuestros pensamientos y emociones más leves, provocando el constante fluir y cambiar que es la base de nuestra naturaleza. Existe un cuerpo emocional paralelo al físico que no está localizado en el espacio-tiempo, sino que es mucho más general: se extiende en todas direcciones, como un campo compuesto por vibraciones y fluctuaciones. No podemos verlo ni tocarlo, pero podemos tener conciencia de él y sentirlo.

El cuerpo emocional es como una estación de energía en la que los pensamientos se convierten en materia. Esto puede parecer imposible: la materia parece sólida y estable. Se puede ver, tocar, medir y pesar. Los pensamientos, por el contrario, son fugaces e invisibles. No se ven ni se palpan.

Pero si miramos con más atención, veremos que es aquí donde se efectúa el cambio de mente en materia. Si nos encontramos una serpiente en nuestro camino, el corazón empieza a latir con fuerza y la boca se seca; se ha producido en nosotros una transformación instantánea. El impulso emocional -totalmente abstracto e inmaterial- se ha manifestado físicamente, materializándose.

Si un niño siente temor a la oscuridad, su temor toma expresión física en forma de adrenalina, que circula en su torrente sanguíneo. El pensamiento se transforma en emoción. Las emociones se transforman en materia.

Si las serpientes no produjeran miedo, no habría adrenalina.

Dado que el modo de pensar y de sentir es propio de cada individuo y no depende de la situación o del objeto en sí mismo, la única manera de penetrar en este reino es la subjetividad y la introspección.

Si quieres saber cómo fueron tus pensamientos de ayer,
mira tu cuerpo de hoy.
Si quieres saber cómo será tu cuerpo de mañana,
mira tus pensamientos de hoy
(refrán hindú)

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Gestión emocional del estrés

Las dificultades de la vida ponen a prueba nuestra capacidad de adaptación. Lo que conocemos como estrés es una respuesta excesiva, generalmente inadecuada y mantenida en el tiempo a aquellas situaciones que vivimos como problemas. Así, poco a poco se agotan nuestros recursos y nos volvemos cada vez más vulnerables, tanto física como emocionalmente.

La psiconeuroinmunología estudia las interrelaciones mente-cuerpo y sus implicaciones clínicas. Sostiene que el estrés es un mecanismo de defensa y uno de los principales causantes de los desequilibrios psicofisiológicos. Todo el mundo tiene la experiencia de que cuando se encuentra decaído o desanimado, es más probable que se resfríe o enferme.

La mejor medicina es un ánimo gozoso
(cita atribuida al Rey Salomón, Antiguo Testamento)

Aun cuando no podamos cambiar las circunstancias que vivimos, lo que sí podemos es gestionarlas emocionalmente de un modo más eficaz.

Una gran ayuda para manejar nuestro sufrimiento son las flores de Bach. Es una terapia sencilla y muy eficaz, apta para cualquier persona, sin efectos secundarios y compatible con cualquier tratamiento médico. El Dr. Bach creó esta terapia en su convencimiento de que las características individuales de los pacientes (sus cualidades emocionales y psíquicas) definían el trastorno padecido. Veía la enfermedad como un síntoma  de un desarreglo interior: la lucha entre la esencia espiritual y divina del ser humano y su parte mental o personalidad. Así, hizo del proceso de curación un camino de crecimiento personal.

La salud existe cuando podemos hablar de armonía
entre el alma, el espíritu y el cuerpo.
Dr. Edward Bach (1886-1936)

La terapia con flores de Bach es un camino de equilibrio y de apoyo a las fuerzas regeneradoras del organismo. El mal físico o emocional desaparece si reforzamos las energías debilitadas y los aspectos positivos de la personalidad. Los elixires procedentes de las flores tienen esa función.

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Flores de Bach, remedios que inspiran

Las circunstancias de la vida nos hacen desarrollar emociones negativas que pueden ser transitorias o permanecer durante mucho tiempo. A veces es difícil ser conscientes del estado de ánimo que nos está causando problemas, porque se confunde con otros sentimientos o porque nuestra atención está fijada en otras cosas, como por ejemplo, culpar a algo o alguien de nuestros males.

Uno de los principales objetivos del Dr. Bach al crear su terapia fue que cada persona pudiera dirigir su proceso de curación.

El método perfecto no consiste tanto en apartar la influencia perjudicial
sino en hacer propia una virtud que se le opone,
pudiendo subsanar los errores a través de ella.
(Edward Bach)

Una esencia floral es la esencia vital de la planta, su campo vibracional. Al ser ingerida, la cualidad de la flor se transfiere al individuo por resonancia, armonizándolo. Sólo actuará la esencia que encuentre receptividad vibracional, por lo que no pueden utilizarse esencias equivocadamente, no tendrán efecto.

Las flores de Bach actúan en niveles energéticos sutiles, no en los densos y condensados de los órganos físicos. Al transformar las redes sutiles no armónicas en flujos constantes  y uniformes de energía, se ven efectos importantes en los estados emocionales y, en lo posible, en los procesos orgánicos.

Al ser un remedio energético, el efecto no viene dado por la dosis, sino por la frecuencia y la forma en que se administra.

Bach desarrolló unos remedios para el cuerpo, la mente y el espíritu, capaces tanto de curar desarmonías ya existentes, como de predisponer al equilibrio y a la plenitud y conseguir un estado de salud general.

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