Algo me pasa por dentro… ¿permeabilidad intestinal?  

El intestino permeable se manifiesta en ocasiones con síntomas propiamente digestivos en los que está también involucrado el sistema inmunológico. Otras veces se manifiesta con sintomatología que en apariencia nada tiene que ver con el intestino.  Dado que el cuerpo es un todo y las partes no pueden ser separadas de la totalidad, el intestino permeable provoca también respuestas inmunes en otros sistemas a primera vista desconectados. Así que es relativamente fácil que la persona que lo padezca deambule de especialista en especialista y de prueba en prueba hasta que alguien le insinúe que quizás esté todo en su cabeza… ¿será psicosomático quizás? Pues no.

Veamos esto un poco más de cerca.

  • Las sensibilidades alimentarias  tienen casi siempre su origen en un intestino permeable (también llamado intestino con fugas). Debido a la avalancha de toxinas que entran en el torrente sanguíneo a través de estas fugas, los sistemas inmunológicos de las personas con permeabilidad intestinal están sobreexcitados, produciendo anticuerpos y haciéndoles más susceptibles a ciertos alimentos (especialmente gluten y lácteos).
  • La experiencia clínica apunta a que la permeabilidad intestinal se da a menudo en personas que sufren de síndrome de colon irritable, colitis ulcerosa y enfermedad de Crohn.
  • Algunos problemas tiroideos se relacionan con un intestino permeable, en concreto la enfermedad de Hashimoto. Es una enfermedad autoinmune (de nuevo el sistema inmunológico se ve afectado) que puede conducir a hipotiroidismo, alteración del metabolismo, fatiga, depresión…
  • Se producen deficiencias nutricionales (vitamina B12, magnesio y enzimas clave que ayudan a digerir los alimentos) derivadas de una malabsorción intestinal . Estas deficiencias dan un cuadro general de cansancio, falta de vitalidad, dificultades digestivas, dolores articulares, debilidad muscular…
  • Enfermedades inflamatorias de la piel, particularmente acné y psoriasis
  • La permeabilidad intestinal induce un círculo vicioso entre el deterioro del sistema inmune y la disbiosis (desequilibrio en la flora intestinal). Este desequilibrio conduce a la producción y absorción de productos xenobióticos neurotóxicos. Es decir, compuestos ajenos al cuerpo (xenobióticos) que son tóxicos para el sistema neurológico (neurotóxicos). De este modo se inician algunos trastornos depresivos, autismo y diversos trastornos neurocognitivos.

La relación entre el intestino y las enfermedades autoinmunes se puede entender mejor a través de una proteína descubierta en el año 2000 llamada zonulina, que modula la permeabilidad de las estrechas uniones de las células intestinales.

Su función principal es regular el flujo de moléculas entre el intestino y el torrente sanguíneo. Cuando hay un exceso de zonulina, aumenta la permeabilidad intestinal y la barrera protectora pierde su capacidad de protección. Su importancia es tal que la zonulina es un biomarcador del cáncer y enfermedades del sistema nervioso. Esto significa que su medición se utiliza como indicador para diferenciar un proceso biológico normal de uno patológico.

¿Cómo se produce un exceso de zonulina?

  • En primer lugar, la disbiosis intesinal altera la zonulina. Es decir, la presencia excesiva de bacterias intestinales patógenas, en detrimento de las buenas
  • En segundo lugar, la ingesta excesiva de gluten. La gliadina (proteína que forma parte del gluten) activa la señalización de zonulina tanto en celíacos como en no celíacos, desencadenando una cascada de reacciones biológicas.

Más información:
Alicante. El Elixir de Hebe ( 966 084 615)
Madrid. Clínica Retiro Salud ( 687 671 672)

 

AVISO LEGAL y DESCARGO DE RESPONSABILIDAD. El contenido de este artículo y de todos los publicados en esta web reflejan únicamente la opinión de la autora, siendo su finalidad informar y educar en estilos de vida saludables. No están destinados a proporcionar consejo médico ni a sustituir ningún tratamiento médico. La autora no asume la responsabilidad de posibles consecuencias para la salud de cualquier persona o personas que lean o sigan la información publicada en esta web. Todos los lectores, especialmente aquellos que toman medicamentos, deben consultar a su médico.

Las fuerzas defensivas del cuerpo

Son las encargadas de neutralizar y eliminar cualquier peligro potencial procedente de un agente patógeno. Todas ellas se engloban bajo el llamado sistema inmunológico (o inmunitario o sistema inmune).

Hay una tendencia a considerar el sistema inmunológico como un elemento único, como si fuera un órgano. Sin embargo, es un conjunto de procesos biológicos complejos que se ocupan de mantener el equilibrio interno frente a agresiones externas (por ejemplo, un virus) o internas (por ejemplo, células cancerosas).

A grandes rasgos, intervienen:

  • La piel, que envuelve y protege nuestro organismo
  • Las mucosas que cubren todos los orificios del cuerpo
  • Las glándulas suprarrenales y tiroides, que ponen al cuerpo en alerta si hay peligro de infección, vertiendo hormonas al torrente sanguíneo
  • El timo, glándula que organiza todo el sistema de defensa. En él maduran los linfocitos T, responsables de coordinar la respuesta inmune celular
  • El bazo y el hígado, suministradores de granulocitos y macrófagos
  • La médula ósea, que elabora más células defensivas cuando es necesario
  • El sistema linfático, por donde se desplazan las células defensivas
    • Los vasos linfáticos recorren el cuerpo proporcionando sustancias curativas y eliminando todo aquello que se identifica como nocivo.
    • En los ganglios linfáticos se almacenan los glóbulos blancos (especialmente los linfocitos) para cuando se necesiten
  • Las vías urinarias y los intestinos, a través de los que se expulsan las células dañadas y los elementos de deshecho
  • La flora bacteriana, que evita que virus, hongos, parásitos y bacterias se instalen en el cuerpo

Otros elementos que apoyan las funciones del sistema inmunológico son: los minerales y oligoelementos, el equilibrio ácido-básico y una gestión adecuada del estrés.

Teniendo en cuenta todos los órganos y sistemas involucrados, parece evidente que intentar eliminar el síntoma es inútil a medio y largo plazo.

La única manera de no enfermar y de curarnos cuando estamos enfermos es tratando al cuerpo como un todo integrado y no a través de alguna de sus partes. Dada su complejidad, el sistema inmunológico sólo puede fortalecerse de una manera integral y holística.

Más información:
Alicante. El Elixir de Hebe ( 966 084 615)
Madrid. Clínica Retiro Salud ( 687 671 672)

 

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La primavera… el hígado altera

El hígado es asombroso. En su kilo y medio de peso se localiza el laboratorio central del cuerpo. Lo metaboliza todo: las proteínas, los hidratos de carbono y los lípidos.

¿Qué es metabolizar? – Es cambiar químicamente la naturaleza de ciertas sustancias.
Por ejemplo, sintetizar grasas a partir de proteínas y carbohidratos o formar urea a partir de proteínas (la orina humana contiene unos 20 gr. de urea por litro).
El metabolismo se divide en dos procesos, el catabolismo y el anabolismo. El catabolismo libera energía; por ejemplo, la energía que obtenemos cuando comemos hidratos de carbono. Las reacciones anabólicas utilizan esa energía liberada para construir componentes de las células como las proteínas y los ácidos nucleicos. El catabolismo y el anabolismo son dos procesos interdependientes.
Yin y Yang. El uno depende del otro, y uno no existiría sin el otro.

 Más funciones del hígado:

  • La buena digestión se relaciona con el hígado, porque se ocupa de la formación de bilis, necesaria para la digestión (la vesícula biliar, íntimamente relacionada con el hígado, almacena la bilis y la segrega cuando es necesario).
  • Cualquier función metabólica está orquestada por el hígado. Regula la glucemia (la glucosa en sangre), sintetiza el colesterol y produce los triglicéridos.

Detoxifica, convirtiendo sustancias nocivas como el alcohol en otra inofensivas. También neutraliza tóxicos y metaboliza casi todos los fármacos.
Además, se ocupa de la coagulación de la sangre

  • Nuestro estado de salud general descansa sobre el hígado, porque:

En él residen los macrófagos que matan bacterias, virus y demás. Es decir, el hígado es una de las fuerzas defensivas del cuerpo.
Almacena vitaminas y otras sustancias: glucógeno, hierro, vit. B12, A y D

Sabiendo todo esto, ¿quién puede creer que tratando el síntoma se resuelve el problema?

Como alternativa a tanto medicamento “anti-síntoma” (anti-ácido, anti-colesterol, anti-biótico, anti-histamínico, anti-tusivo, anti-emético….), las terapias naturales  ofrecen mejores resultados apoyando la función de los órganos en desarmonía desde un punto de vista integral.

La medicina tradicional china sabe que la primavera es la estación del año que más afecta al hígado. También conoce su función inmunológica y detoxificante, aunque lo llama de otra manera. Sabe que para resolver las alergias y la astenia primaveral es preciso reequilibrar la energía hepática, además de otros órganos y sistemas.

Nuestra cultura afirma que la primavera, la sangre altera. En medicina tradicional china, se diría que la primavera altera el hígado.

¡FELIZ PRIMAVERA!hermoso campo de flores al amanecer-2880x1920