Trastornos digestivos, cuerpo y emoción

digestivo

Las dolencias de estómago suelen descubrirse pronto por el efecto directo e inmediato que tienen en la vida de quien las padece. No ocurre lo mismo con los trastornos intestinales que muchas veces pueden pasar desapercibidos, escondidos tras otras enfermedades (artrosis, problemas de piel, insomnio, dolores en general….).

El sistema gastrointestinal nos permite nutrirnos. También se ocupa de la eliminación y desintoxicación, y en los intestinos se localiza gran parte de nuestro sistema inmunológico.

Por el digestivo nos alimentamos, del mismo modo que un árbol lo hace a través de sus raíces. Cuando éstas enferman, sus hojas amarillean, sus flores se marchitan y todo tipo de insectos lo atacan. Utilizar insecticidas no sirve de nada. Lo mismo ocurre cuando nuestros intestinos enferman; de poco sirve tratar la erupción cutánea si la causa intestinal que lo origina se mantiene intacta.

Los alimentos son sustancias ajenas al cuerpo y el sistema digestivo tiene la función de asimilarlos y expulsar los deshechos. Para que estos procesos de transformación se lleven llevar a cabo adecuadamente, el conjunto debe trabajar armónicamente. Si los alimentos no se transforman adecuadamente, nuestro organismo se empieza a llenar de toxinas. En otras palabras, los alimentos que no se digieren bien son veneno en nuestro cuerpo.

Lo mismo ocurre con las emociones no digeridas, no se pueden asimilar. El factor emocional y su influencia en los procesos digestivos se evidencia en cómo describimos lo que nos pasa: tal cosa nos revuelve las tripas o nos cierra el estómago, los nervios se nos agarran al estómago, una situación nos resulta amarga como la bilis, hay situaciones y personas que no podemos tragar, nos lleva tiempo digerir algo desagradable que hemos vivido…

Sólo lo correctamente digerido nos puede alimentar. Si a ésto añadimos la íntima relación entre emoción y sistema digestivo, queda claro que sólo lo correctamente gestionado anímicamente nos puede alimentar emocionalmente.

La medicina tradicional china tiene identificada esta relación emoción-digestión-emoción en su teoría de los cinco elementos:

  • El estómago se corresponde con el elemento tierra y se ve muy afectado por la ansiedad, la preocupación y dar vueltas a las cosas.
  • Al hígado le corresponde el elemento madera y las emociones que más le afecta es el enfado y la ira.
  • Al intestino delgado le corresponde el elemento fuego y la emoción asociada es la alegría
  • El intestino grueso se corresponde con el elemento metal y las emociones que le afectan son la tristeza y la melancolía.

Para ilustrar estas relaciones, pongamos un ejemplo: la madera controla la tierra y genera el fuego. Eso significa que cualquier afectación física o emocional del elemento madera hará que el hígado y la vesícula biliar no funcionen correctamente y esto tendrá una influencia directa sobre el estómago y sobre el intestino.

Por eso, los problemas digestivos nunca se resuelven tratando el síntoma, del mismo modo que los trastornos emocionales nunca se resuelven acallando y negando cómo nos sentimos. Sólo una aproximación integral, holística y humanista puede resolverlos.

Más información:
Alicante. El Elixir de Hebe ( 966 084 615)
Madrid. Clínica Retiro Salud ( 687 671 672)

 

AVISO LEGAL y DESCARGO DE RESPONSABILIDAD. El contenido de este artículo y de todos los publicados en esta web reflejan únicamente la opinión de la autora, siendo su finalidad informar y educar en estilos de vida saludables. No están destinados a proporcionar consejo médico ni a sustituir ningún tratamiento médico. La autora no asume la responsabilidad de posibles consecuencias para la salud de cualquier persona o personas que lean o sigan la información publicada en esta web. Todos los lectores, especialmente aquellos que toman medicamentos, deben consultar a su médico.

Algo me pasa por dentro… ¿permeabilidad intestinal?  

El intestino permeable se manifiesta en ocasiones con síntomas propiamente digestivos en los que está también involucrado el sistema inmunológico. Otras veces se manifiesta con sintomatología que en apariencia nada tiene que ver con el intestino.  Dado que el cuerpo es un todo y las partes no pueden ser separadas de la totalidad, el intestino permeable provoca también respuestas inmunes en otros sistemas a primera vista desconectados. Así que es relativamente fácil que la persona que lo padezca deambule de especialista en especialista y de prueba en prueba hasta que alguien le insinúe que quizás esté todo en su cabeza… ¿será psicosomático quizás? Pues no.

Veamos esto un poco más de cerca.

  • Las sensibilidades alimentarias  tienen casi siempre su origen en un intestino permeable (también llamado intestino con fugas). Debido a la avalancha de toxinas que entran en el torrente sanguíneo a través de estas fugas, los sistemas inmunológicos de las personas con permeabilidad intestinal están sobreexcitados, produciendo anticuerpos y haciéndoles más susceptibles a ciertos alimentos (especialmente gluten y lácteos).
  • La experiencia clínica apunta a que la permeabilidad intestinal se da a menudo en personas que sufren de síndrome de colon irritable, colitis ulcerosa y enfermedad de Crohn.
  • Algunos problemas tiroideos se relacionan con un intestino permeable, en concreto la enfermedad de Hashimoto. Es una enfermedad autoinmune (de nuevo el sistema inmunológico se ve afectado) que puede conducir a hipotiroidismo, alteración del metabolismo, fatiga, depresión…
  • Se producen deficiencias nutricionales (vitamina B12, magnesio y enzimas clave que ayudan a digerir los alimentos) derivadas de una malabsorción intestinal . Estas deficiencias dan un cuadro general de cansancio, falta de vitalidad, dificultades digestivas, dolores articulares, debilidad muscular…
  • Enfermedades inflamatorias de la piel, particularmente acné y psoriasis
  • La permeabilidad intestinal induce un círculo vicioso entre el deterioro del sistema inmune y la disbiosis (desequilibrio en la flora intestinal). Este desequilibrio conduce a la producción y absorción de productos xenobióticos neurotóxicos. Es decir, compuestos ajenos al cuerpo (xenobióticos) que son tóxicos para el sistema neurológico (neurotóxicos). De este modo se inician algunos trastornos depresivos, autismo y diversos trastornos neurocognitivos.

La relación entre el intestino y las enfermedades autoinmunes se puede entender mejor a través de una proteína descubierta en el año 2000 llamada zonulina, que modula la permeabilidad de las estrechas uniones de las células intestinales.

Su función principal es regular el flujo de moléculas entre el intestino y el torrente sanguíneo. Cuando hay un exceso de zonulina, aumenta la permeabilidad intestinal y la barrera protectora pierde su capacidad de protección. Su importancia es tal que la zonulina es un biomarcador del cáncer y enfermedades del sistema nervioso. Esto significa que su medición se utiliza como indicador para diferenciar un proceso biológico normal de uno patológico.

¿Cómo se produce un exceso de zonulina?

  • En primer lugar, la disbiosis intesinal altera la zonulina. Es decir, la presencia excesiva de bacterias intestinales patógenas, en detrimento de las buenas
  • En segundo lugar, la ingesta excesiva de gluten. La gliadina (proteína que forma parte del gluten) activa la señalización de zonulina tanto en celíacos como en no celíacos, desencadenando una cascada de reacciones biológicas.

Más información:
Alicante. El Elixir de Hebe ( 966 084 615)
Madrid. Clínica Retiro Salud ( 687 671 672)

 

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