La individualidad biológica

Cada persona tenemos una estructura física y psicológica totalmente diferenciada de los demás. Esto implica que no reaccionamos igual a un mismo estímulo y en temas de salud los mismos remedios no sirven para todo el mundo.

Si bien tenemos unas características genéticas recibidas (genotipo), también tenemos otros elementos fundamentales que hemos ido adquiriendo y modificando desde nuestro nacimiento (fenotipo). La unión de ambas conforma nuestra individualidad.

Este concepto de la complejidad del individuo aparece meticulosamente detallado en los antiguos textos de medicina tradicional china. En ellos se diferencia el Qi original o Yuan Qi (la energía congénita heredada de los padres) del Qi adquirido o Qing Qi, obtenido después del nacimiento (alimentos, medio ambiente, entorno social, etc.). Bajo la acción de ambos, todos nuestros órganos y sistemas desarrollan sus funciones. El Qi cambia su forma de acuerdo con su situación y función y su desequilibrio se manifestará como trastornos y enfermedad.

En nuestro lenguaje actual, el Yuan Qi sería el genotipo, el conjunto de genes de un individuo. Es decir, la secuencia de ADN que transmite los caracteres hereditarios.

El Qing Qi sería el fenotipo, es decir, la manifestación variable del genotipo ante un determinado ambiente. Aquí entraría no sólo lo que ingerimos y respiramos, sino también cómo vivimos la vida desde un punto de vista emocional e intelectual.

Esta teoría está ampliamente desarrollada por la epigenética, doctrina según la cual los rasgos que caracterizan a un ser humano se configuran en el curso de su vida y no están predeterminados genéticamente. (Para más información, recomiendo el libro La biología de la creencia, del biólogo celular Bruce H. Lipton).

¿Qué aplicación práctica tiene el concepto de individualidad biológica?

Primeramente, saber que no estamos condenados a ningún padecimiento por causas meramente genéticas o hereditarias.

En segundo lugar, tomar conciencia del poder que tenemos sobre nuestra salud presente y futura.

El concepto de individualidad biológica supone, en definitiva, un empoderamiento del ser humano. Parafraseando a un héroe de Marvel, “tener un gran poder entraña una gran responsabilidad”.

Si no estamos dispuestos a asumir la responsabilidad, las teorías genéticas deterministas nos ofrecen una magnifica vía para culpar a los genes y a su inevitabilidad de nuestras dolencias, pues las enfermedades serían básicamente fenómenos naturales determinados por las condiciones iniciales.

En cualquier caso, la decisión es individual, como lo es nuestra biología…

Más información:
Alicante. El Elixir de Hebe ( 966 084 615)
Madrid. Clínica Retiro Salud ( 687 671 672)

 

 

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