El exceso de higiene daña nuestra piel y nuestras defensas

En su libro  Cuestión de piel la dermatóloga alemana Yael Adler  explica cómo un exceso de higiene afecta negativamente a nuestro microbioma.

Nuestro microbioma está compuesto por millones de bacterias, virus y hongos que viven en nuestra piel e intestinos. Nuestro sistema inmunológico y las bacterias nos protegen de gérmenes patógenos. Los jabones, desinfectantes y cosméticos destruyen el pH ácido de la piel, destrozando así la capa protectora ácida, el hogar de nuestras  bacterias beneficiosas, las que nos cuidan.  Al mismo tiempo, bacterias patógenas, virus y hongos tienen camino libre.

Las alergias alimentarias son el resultado de diversos factores, entre ellos una flora intestinal debilitada y un sistema inmune perturbado debido a demasiada higiene. Un parto vaginal proporciona saludables bacterias vaginales para la piel del bebé y el sistema inmunológico, mientras que los niños con cesárea tienen un mayor riesgo de asma, alergias y dermatitis atópica. El niño debería ser untado con secreciones vaginales para mejorar el microbioma de su piel a largo plazo. Demasiada higiene durante el embarazo y la infancia debilita el sistema inmunológico.

En realidad, no necesitamos tanta limpieza. Los jabones deben usarse con moderación y sólo para limpiar las regiones sudorosas con un detergente ácido suave, sin perfumes, colorantes y conservantes.
Usar demasiados productos cosméticos favorece el acné, dermatitis, eczema, irritaciones y alergias de contacto.

La doctora advierte del círculo vicioso facial en el que andamos las mujeres: nos quitamos el maquillaje con productos que nos dan sequedad porque nos quitan nuestros lípidos naturales y luego nos ponemos cremas de mucha menos calidad que la grasa natural que hemos eliminado. Afirma que lavar demasiado, aplicar peelings y soluciones alcohólicas en la piel, la secan y crean agujeros en su barrera protectora.

Resumiendo, para tener una piel sana, recomienda cuidar la dieta, eliminando todo lo industrial y refinado y mantener una flora intestinal fuerte y equilibrada, pues ayuda a absorber los nutrientes de la dieta y protege contra alérgenos y toxinas intestinales. También tiene un efecto favorable sobre el sistema nervioso vegetativo, con el que la piel está estrechamente vinculada. Una flora intestinal enferma y una falta de micronutrientes provocan en la piel eczemas, irritaciones e inflamaciones.

Fuente: Cuestión de piel. Todo lo que no sabíamos sobre nuestro órgano más extenso. Autora: Yael Adler, Editorial Urano

 

 

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