Enfoca tu mente, entrena tu intuición

Como seres humanos, está en nuestra naturaleza desarrollarnos hasta conseguir nuestro máximo potencial. Cuando negamos y suprimimos esta fuerza motriz, interferimos y bloqueamos nuestro proceso personal y evolutivo. Así surge el sufrimiento.

Como dice el budismo, el dolor es inevitable, pero el sufrimiento es opcional. ¿Cuál es la diferencia entre ambos? Según la RAE dolor es un sentimiento de pena y congoja, mientras que sufrimiento es la conformidad y tolerancia con que se sufre algo. Es decir, el sufrimiento lo toleramos, lo llevamos con paciencia. Lo permitimos, aunque no lo aprobemos expresamente.

Pero ¿cómo podemos gestionar el dolor para que no se transforme en un sufrimiento que nos acompañe largo tiempo, quizás toda la vida? Te propongo dos técnicas de toma de conciencia.

La primera, es entrenar la atención consciente o plena.

Inspirada en las filosofías orientales como el budismo o el zen, persigue el ideal de vivir el momento presente con total aceptación de lo que ocurre, sin juzgar ni interferir. Se convierte así en una filosofía de vida que nos permite manejar las situaciones difíciles. Para ello, se utiliza la introspección y la simplificación de la interpretación de los estímulos externos. Llamamos introspección a la mirada interior que se dirige a los propios actos, pensamientos y estados de ánimo. Así, iremos conociendo mejor nuestra mente para no caer en sus trampas.

A esta técnica también se le llama mindfulness, ¿te suena?

La segunda, es enfocarnos en el cuerpo sentido. Esto es, brindar una atención sutil al cuerpo; atender a lo que está ocurriendo desde una sensación corporal global, para así reconocer y cambiar nuestros patrones mentales y de comportamiento.

Nuestro cuerpo lo sabe todo sobre nosotros. Brindándole atención de una manera amable entramos en contacto con sentimientos y sensaciones en zonas concretas (garganta, pecho, estómago…). Se nos presenta entonces como un “algo” que posee cualidades emocionales que, al ser reconocidas y aceptadas, pueden cambiar positivamente.

Ambos son procesos de autoconciencia y curación emocional que nos ponen en contacto con nuestra sabiduría interior, con nuestra intuición. Nos ayudan a conocer y aceptar la realidad de nuestro momento experiencial y, desde ahí, lograr un cambio coherente y duradero.

En realidad, saber el porqué de las cosas no cambia nada. Razonar solamente de forma cognitiva (es decir, desde nuestra inteligencia y entendimiento) no resuelve. Sólo cuando una decisión se experimenta (es decir, se siente) como algo real, se produce un cambio verdadero.

Más información:
Alicante. El Elixir de Hebe ( 966 084 615)
Madrid. Clínica Retiro Salud ( 687 671 672)

 

AVISO LEGAL y DESCARGO DE RESPONSABILIDAD. El contenido de este artículo y de todos los publicados en esta web reflejan únicamente la opinión de la autora, siendo su finalidad informar y educar en estilos de vida saludables. No están destinados a proporcionar consejo médico ni a sustituir ningún tratamiento médico. La autora no asume la responsabilidad de posibles consecuencias para la salud de cualquier persona o personas que lean o sigan la información publicada en esta web. Todos los lectores, especialmente aquellos que toman medicamentos, deben consultar a su médico.

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