¿Nos hacen envejecer nuestros pensamientos?

envejeciendoLa Nobel de Medicina Elizabeth Blackburn explica que nuestros patrones mentales pueden afectar a partes esenciales del ADN celular. En concreto a los telómeros, que son los extremos de los cromosomas. La longitud de los telómeros determina la rapidez con la que las células envejecen. También se asocia con enfermedades graves como el cáncer, patologías cardiovasculares y neurodegenerativas, diabetes, etc. En el envejecimiento celular, los telómeros están acortados. Nuestros hábitos de vida y mentales y nuestra respuesta a los desafíos de la vida influyen sobre la longitud de los telómeros y consecuentemente, sobre el envejecimiento celular.

La ciencia ha determinado cinco patrones de pensamiento poco saludables para nuestro ADN, puesto que acortan los telómeros:

Las personas con mayor hostilidad (entendida como ira, desconfianza hacia los demás y desprecio de los valores sociales imperantes) tienen sus telómeros más cortos, mayor tendencia a las enfermedades cardiovasculares y metabólicas y suelen morir antes. Su respuesta al estrés es poco sana: en vez de tener un pico de cortisol y presión arterial, la tensión arterial sistólica se mantiene alta durante mucho tiempo.

El pesimismo también ha probado tener un efecto negativo en los telómeros. El pesimismo es en sí mismo un factor de riesgo, tanto para enfermar como para que el pronóstico sea peor.

Dar vueltas a las cosas es el tercer patrón destructivo. ¿Cómo diferenciar este patrón negativo de una actitud reflexiva saludable? La reflexión es un análisis natural e introspectivo sobre el porqué de las cosas. Dar vueltas a las cosas hace que el estrés permanezca en el cuerpo tiempo después de que el hecho estresante haya desaparecido. Nos hace sentir fatal y nunca conduce a una solución, sino a más pensamientos recurrentes. Esto provoca ansiedad y depresión, y ambas acortan los telómeros.

El cuarto patrón de pensamiento destructivo es la represión. Es decir, apartar pensamientos y sentimientos indeseados. Cuanto más nos esforcemos en apartarlos, más alto gritarán para llamar nuestra atención. La evitación en sí misma no es suficiente para dañar los telómeros, pero sí el estrés crónico que conlleva.

El quinto patrón destructivo es la dispersión mental. Nos pasamos la mayor parte del  día pensando en algo diferente a lo que estamos haciendo en ese momento. En ocasiones estar en Babia o en la luna puede asociarse a la creatividad, pero cuando nos perdemos en pensamientos negativos, los niveles de  hormonas del estrés se disparan.

¿Qué podemos hacer? Ser conscientes de lo que pensamos y sentimos. Es parar y decirnos: “es sólo un pensamiento”. Y dejarlo marchar.

Pincha aquí si quieres acceder al artículo original completo (en inglés)

Más información:
Alicante. El Elixir de Hebe ( 966 084 615)
Madrid. Clínica Retiro Salud ( 687 671 672)

 

AVISO LEGAL y DESCARGO DE RESPONSABILIDAD. El contenido de este artículo y de todos los publicados en esta web reflejan únicamente la opinión de la autora, siendo su finalidad informar y educar en estilos de vida saludables. No están destinados a proporcionar consejo médico ni a sustituir ningún tratamiento médico. La autora no asume la responsabilidad de posibles consecuencias para la salud de cualquier persona o personas que lean o sigan la información publicada en esta web. Todos los lectores, especialmente aquellos que toman medicamentos, deben consultar a su médico.

 

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